sábado, 25 de noviembre de 2023

Frente a la Inquisición Woke

 

"La cultura de cancelación, justificada por los “despiertos” o “woke”, se revela como una tiranía disfrazada que va en contra de las promesas de libertad de expresión, igualdad y respeto"

En la encrucijada de la libertad de pensamiento y la imposición ideológica, surge una amenaza que se propaga como una inquisición moderna: el wokismo. Alimentado por un resentimiento que busca reconfigurar la realidad a través de la política de identidades, esta ideología ha permeado todos los rincones de la sociedad, desde la deconstrucción de valores tradicionales hasta la imposición de un pensamiento único.

En esta era de supuesto "despertar", donde las denuncias contra el heteropatriarcado, el privilegio blanco y otros conceptos afines sirven como baluartes de la ideología woke, nos encontramos frente a una inquisición que no se manifiesta con la brutalidad de antaño, pero que ejerce su poder de manera sutil y persistente. Estatuas derribadas, trabajadores despedidos, libros proscritos, iglesias vandalizadas: estos son solo algunos de los estragos causados por una corriente nacida en los campus universitarios estadounidenses, que ahora se expande como una marea en la sociedad occidental.

A diferencia del movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos de los años 60 que tenía como fin “el despertar de la conciencia y la cultura americana” con espíritu constructivo, los militantes woke tienen la ambición de desmantelar la civilización occidental, percibiéndola como la fuente de un sistema opresivo. Para alcanzar este objetivo, recurren a cancelar, boicotear o avergonzar a aquellos que disienten de los miembros de sus grupos, a los que se brinda una protección especial

En este contexto, cualquier voz disidente se enfrenta a la condena y la descalificación inmediata. El lenguaje se convierte en una herramienta para crear una nueva realidad, y aquellos que se atreven a discrepar se enfrentan a campañas de desprestigio que aspiran al asesinato civil del pensamiento divergente.

Inquisición woke: un paralelo histórico y la amenaza ideológica

La inquisición woke, enmascarada como una lucha contra la opresión, se revela como una fuerza totalitaria que busca imponer su agenda ideológica mediante el miedo y la censura. Este movimiento, caracterizado por el dogmatismo y la cancelación, evoca momentos históricos de intolerancia religiosa e ideológica, manifestándose de manera inquisitorial y sumaria contra cualquier voz discrepante.

Por otro lado, al comparar el comunismo con la ideología woke, surge una inquietante similitud. El comunismo es definido como una "ideología política que asume funciones religiosas", término que también se puede aplicar a la ideología woke. Ambas comparten la tendencia de imponer sus ideologías no solo en la sociedad en general, sino también en instituciones educativas, como se evidencia con la imposición de la ideología de género en la educación, incluso en contra de la voluntad de los padres.

También existe una conexión entre el fascismo, el comunismo y la ideología woke, conexión que radica en su intento común de sustituir la religión por una nueva narrativa ideológica. El wokismo es la peor amenaza existente para la diversidad de pensamiento y la libertad individual.

Ejemplos y Datos Reveladores

 

·       Juicios sumarios e inquisitoriales: La Universidad de Chicago reveló que el 75% de los estudiantes woke apoyaría el despido de profesores o conferenciantes con opiniones contrarias, evidenciando una intolerancia que vulnera derechos fundamentales.

 

·         Encuestas y tolerancia selectiva: Una encuesta de YouGov destaca que el 64% de los autodenominados "progresistas" respaldaría medidas legales para controlar el discurso ofensivo, revelando una tolerancia selectiva: absoluta con adeptos woke, nula con aquellos que piensan diferente.

 

·        Tribunales digitales y despidos injustificados: El activismo digital woke, actúa como tribunales paralelos, contribuyendo a despedir a decenas de personas en 2020 por opiniones políticamente incorrectas según la ideología woke.

Términos como "violencia epistémica", "daño lingüístico" o "negacionista" se esgrimen ahora para descalificar automáticamente cualquier argumento incómodo sin necesidad de debatirlo racionalmente. La Inquisición woke parece así haber encontrado en internet, un poderoso altavoz para expandir su pensamiento único.

Frente a este alarmarte panorama, urge reivindicar los principios de libertad que con tanto esfuerzo conquistó la civilización occidental: libertad de expresión, la tolerancia ante la divergencia y el derecho a disentir de la opinión dominante.

Rebelarse contra esta peligrosa deriva inquisitorial posmoderna que representa el wokismo se vuelve imperativo, para así reinstaurar los principios de diversidad intelectual que deben regir en todo estado verdaderamente libre y tolerante. Enfrentémonos valientemente a esta nueva Inquisición ideológica y restauremos los cimientos de una sociedad que celebra la pluralidad de pensamiento y el respeto a la divergencia.

También hay que destacar que, la ideología woke se manifiesta a través de un lenguaje que pretende imponer una nueva realidad. Cualquier crítica a la discriminación positiva de la mujer es etiquetada como machismo, la falta de apoyo a privilegios para grupos LGTBI se considera homofobia, la defensa de los empresarios se interpreta como explotación, y la solicitud de una inmigración ordenada se tacha de xenofobia. Este uso del lenguaje no solo descalifica automáticamente cualquier opinión discordante, señalándola de “fascista”, sino que también crea un clima de miedo y censura, permitiendo a la izquierda imponer su agenda ideológica sin la necesidad de un debate genuino. Frente a esta táctica, es crucial resistir y trabajar hacia una sociedad que fomente la libertad de expresión y el intercambio abierto de ideas.

Conclusión

En el tejido de la historia, la desobediencia intelectual surge como una respuesta urgente y valiente ante las verdades "reveladas" impuestas por el movimiento woke. Esta resistencia fundamental se erige como un acto de gallardía intelectual en medio de la creciente coacción ideológica que amenaza con sofocar la diversidad de pensamiento.

También es importante, en esta encrucijada de la inquisición woke, defender la llama de la libertad, algo que se convierte en un deber ineludible. El compromiso con los principios fundamentales de libertad debe buscar, ante todo, preservar la libertad de expresión, incentivar la tolerancia a la divergencia y honrar el derecho a disentir, fundamentos de una sociedad verdaderamente democrática, libre y tolerante.

Igualmente, la resistencia colectiva es una gran solución y esta, no es solo una respuesta, sino un faro que puede iluminar el camino hacia una sociedad más abierta y tolerante. Este llamado a la acción, enfatiza que la diversidad de opiniones es un tesoro que debe ser protegido y celebrado. La libertad de pensamiento se convierte en una llama que solo puede ser preservada mediante la desobediencia intelectual y la unidad en la resistencia.

Este no debe ser solamente un fin, sino un nuevo comienzo a un despertar muy diferente: un renacer de la valentía intelectual, la defensa de la libertad y la construcción colectiva de un futuro donde la diversidad de ideas florezca sin miedo a la censura woke.

Twitter X: @dduzoglou

 

 

viernes, 17 de noviembre de 2023

Política Disruptiva: Influencers y su Impacto Digital


 

“Cuando una voz inspiradora se alza, millones pueden ponerse de pie, y es que influenciar para bien, se ha convertido en el nuevo superpoder de nuestra era digital”

La política tal como la conocíamos está cambiando. La irrupción de las redes sociales ha dado paso a una nueva generación de líderes de opinión: los influencers, que con sus millones de seguidores están transformando el panorama político actual.

Gracias a la cercanía que permite la tecnología, estos nuevos referentes construyen una relación directa y moderna con las audiencias, muy diferente a la de los políticos tradicionales. Figuras como Tucker Carlson o Elon Musk tienen una enorme influencia mundial con sus declaraciones y tuits.

Los influencers representan una nueva elite con un megáfono viral sin precedentes. Un simple video o publicación de ellos tiene la capacidad de marcar la pauta e instalar temas en la agenda pública. Casos como los posicionamientos de Elon Musk sobre temas como la libertad de expresión demuestran el creciente poder de convocatoria que pueden tener las redes y esta nueva elite que desafía los medios y líderes tradicionales.

Por ejemplo, en España, las protestas contra el primer ministro Pedro Sánchez han sido convocadas por YouTubers e influencers como seguidores y líderes de VOX e influencers como Daniel Esteve, líder de Desokupa, demostrando el poder de estos nuevos actores en la política que, con sus mensajes disruptivos están nutriendo positivamente la democracia y la libertad de expresión. Y lo que es más desafiante aún, se están erigiendo como un contrapoder frente a las estructuras tradicionales, obligándolas a reinventarse frente a una audiencia cada vez más crítica y empoderada.

Los influencers llegaron para quedarse y cambiar las reglas del juego. Un fenómeno imparable que apenas comienza a mostrar su verdadero potencial transformador.

Surgimiento de una nueva elite digital

 El auge de las redes sociales ha dado pie al surgimiento de una nueva generación de líderes de opinión digitales con gran influencia sobre millones de usuarios. Algunos datos clave:

Crecimiento exponencial de redes sociales en la última década:

Año

Usuarios activos en redes sociales

2010

900 millones

2020

3.500 millones

Los influencers, hoy en día, suman decenas o cientos de millones de seguidores:

Influencer

Seguidores

Cristiano Ronaldo

612 millones de seguidores en Instagram

Ariana Grande

380 millones en Instagram

Dwayne Johnson

392 millones en Instagram

Elon Musk

163.2 millones solo en X

Tucker Carlson

10.7 millones solo en X

James Wood

3.6 millones solo en X

 Es importante recalcar que el 75% de los adolescentes sigue a influencers en redes sociales. Se estima que el valor de la industria de influencers alcanzó un valor de 16.4 mil millones de dólares en el 2022

El éxito de los influencers es que esta nueva elite se caracteriza por una relación más directa, cercana y constante con sus audiencias y es por eso que representan hoy, una nueva casta con poder e impacto creciente en el ámbito digital, social e incluso político.

Un megáfono viral con gran alcance

Los influencers políticos tienen la capacidad de viralizar mensajes y campañas, llegando a millones de personas. Algunos ejemplos recientes:

·         En Cuba, la campaña #SOSCuba, liderada por influyentes como Yusnaby Pérez, una figura destacada en la divulgación de información y conciencia sobre la situación en Cuba, ha tenido un impacto significativo al llevar la crisis y la represión a la atención mundial. Solo en julio de 2021, este movimiento logró acumular 4 millones de menciones en Twitter, y hasta el día de hoy, el hashtag persiste como un medio efectivo para arrojar luz sobre la realidad en Cuba bajo el régimen castrista.

·         En Venezuela, destacan influyentes personajes como Emmanuel Rincón, el único venezolano presente entre las cuentas de Twitter más influyentes, según el ranking de Notus, quien dedica cada día sus esfuerzos a combatir el totalitarismo y el socialismo destructor. Por otro lado, Lele Pons, con una impresionante base de 43 millones de seguidores, ha levantado su voz contra la crisis, expresando su solidaridad con Venezuela a través de hashtags como #SOSVenezuela.

·         En Hong Kong, figuras como Joshua Wong (120 mil seguidores) viralizaron las protestas pro-democracia, con su video más popular, alcanzando 9,6 millones de reproducciones.

Con sus publicaciones y campañas virales, estos nuevos líderes de opinión logran marcar la agenda e influir en la conversación política global. Su efecto demuestra el poder que concentran los influencers, capaces de movilizar a millones desde sus cuentas personales.

Un contrapoder que desafía a las instituciones tradicionales

Los influencers se están erigiendo como un contrapoder frente a las estructuras tradicionales gracias al uso de tecnologías avanzadas.

Al tener un contacto directo con millones de usuarios, debilitan el poder de medios y políticos tradicionales que antes controlaban el flujo informativo. Los casos de censura en redes han evidenciado este enfrentamiento.

Asimismo, están democratizando y abriendo la conversación pública a más voces y perspectivas ausentes de la discusión en el pasado. Un solo influencer puede movilizar y dar visibilidad a causas marginales.

Por ejemplo, figuras como Ben Shapiro, con 4 millones de seguidores, han viralizado masivamente contenidos y mensajes a favor del derecho de Israel a defenderse de grupos terroristas, logrando polarizar la opinión global sobre este conflicto.

Los influencers representan un desafío real para el statu quo. Gracias a su cercanía con las audiencias y al poder viral de las redes, fomentan una participación ciudadana más informada y comprometida.

Conclusión: una nueva era de influencia política

Los influencers han llegado para transformar el panorama político de forma irreversible. Representan un cambio de paradigma, donde el poder ya no está centralizado en instituciones tradicionales.

Su capacidad de moldear la opinión pública y movilizar a millones solo puede ir en aumento conforme crecen las redes sociales. Tan solo Facebook suma ya aproximadamente 3 mil millones de usuarios activos.

Ante esta nueva realidad, los actores tradicionales se ven forzados a reinventarse y buscar nuevas formas de conectar con una ciudadanía cada vez más crítica y comprometida.

Los influencers tienen hoy una gran responsabilidad sobre sus hombros. Tal como Rosa Parks, sin redes ni tecnología, impulsó una desobediencia civil con su simple acto de negarse a ceder su asiento en el autobús, generando una protesta masiva de la comunidad afroamericana que duró 381 días y resultando en la desegregación de los autobuses de la ciudad de Alabama, hoy los influencers, con muchos más recursos, tiene el potencial de generar e impulsar transformaciones positivas a una escala global.

Ya hay indicios prometedores: en el 2020 influencers recaudaron $20 millones para la lucha contra la injusticia racial. Solo imaginemos lo que podrían lograr uniendo fuerzas por causas humanitarias como frenar guerras, combatir la pobreza o expandir la educación.

El futuro está en manos de aquellos capaces de aprovechar el poder de las redes para bien y de manera ética.

Los influencers tienen en sus manos la llave para construir un mundo más libre, justo, democrático y próspero.

Twitter X: @dduzoglou